“Yo quería sexo, pero no así”, un artículo que vale la pena leer

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El reportaje que os enseñamos hoy fue ganador del II Premio de Periodismo Colombine, que concede la Asociación de Prensa de Almería a profesionales que visibilicen en los medios el papel de las mujeres en la sociedad.

Se titula “Yo quería sexo, pero no así”, y nos habla un tipo de violaciones que, a veces, no se reconocen como tal, y que, como dice la autora June Fernández, son más frecuentes que el estereotipo de violación por parte de un desconocido por la calle. En la mayor parte de los casos, este tipo de agresiones sexuales no se denuncian.

El artículo comienza de manera demoledora:

La ‘primera vez’ de Blanca fue una violación, pero le costó años reconocerla como tal. Tenía 17 años y ligó con un compañero de clase en una fiesta de fin de curso. El chico le gustaba, y se sentía preparada para tener sexo con él. Pero en un momento dado su actitud le desagradó, y le pidió que parara. Él, lejos de atender sus ‘no’, la empotró contra la pared, le tapó la boca y la forzó. Ella respiró hondo e intentó relajarse para no sufrir lesiones. Se lo contó a sus amigas sin darle mayor importancia: que había tomado dos cervezas y se dejó hacer. Después de nueve años y dos relaciones de pareja marcadas por las humillaciones y los abusos, fortalecida por la terapia y el contacto con el feminismo, Blanca se reconoció como una mujer violada y lloró por primera vez.

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Y es que es muy fácil encontrarse en una situación así: conoces a alguien que te atrae, en un primer momento te apetece tener un encuentro sexual pero por alguna razón eso cambia y preferimos no hacerlo. Lo normal sería que esta decisión fuera respetada sin discusión, pero lamentablemente eso no siempre es así. Si, además, esa persona es conocida nuestra, puede ser más difícil:

Hay mujeres que empiezan diciendo que no, pero que ceden por la presión, el chantaje, o por evitar males menores, como el miedo a la violencia física. Esas mismas mujeres a menudo no lo consideran violencia, porque se quedan con que finalmente aceptaron o con que ellas lo buscaron.

Y es que son muchos los factores que intervienen en una situación así: la vergüenza, haber bebido, sentir que has dejado que todo llegue demasiado lejos como para echarte para atrás, no haber sabido ser más contundente en la negativa…

Si la sociedad transmite a las mujeres que son ellas las que tienen que protegerse y limitarse para no ser agredidas, cuando esto ocurre, su primera reflexión no apela al agresor (¿por qué ha agredido?) sino a la víctima (¿por qué se metió en esa situación?).

Según el estudio del que habla este artículo, de las más de 70 mujeres entrevistadas ninguna había denunciado las agresiones sexuales sufridas. Una triste realidad que, según los datos que estamos viendo, se sufre lamentablemente en silencio.

Os recomendamos que leáis el artículo completo (podéis hacerlo desde aquí) y os animamos, como siempre, a que deis vuestra opinión y nos contéis vuestras experiencias. ¡Que tengáis un muy buen día! 🙂

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